Ciudades proyectadas: Cine y espacio urbano

Ciudades proyectadas: Cine y espacio urbano



Precio : u$s 34.82

Desde sus orígenes hace más de un siglo, el cine ha empleado una enorme variedad de medios para revelar elementos de cultura, arquitectura, corporalidad e historia en la descripción de las ciudades. Las imágenes urbanas que nos han transmitido los cineastas han influido y determinado nuestra percepción de la ciudad -tanto de sus diferentes momentos históricos como de la relación de sus habitantes con ella- siendo el cine en gran medida responsable de cómo hoy en día imaginamos, creamos y recordamos la ciudad.

En Ciudades proyectadas: cine y espacio urbano, Stephen Barber explora la compleja relación entre el cine y el paisaje urbano, examinando en particular las cinematografías europea y japonesa, dos culturas fílmicas que están estrechamente vinculadas y que han utilizado ampliamente imágenes urbanas. Desde el nuevo escenario constituido por la representación digital de la ciudad contemporánea, analiza cuál es su influencia en el cine y cómo afecta a su supervivencia. Para calibrar el impacto de los medios digitales en los espacios fílmicos y las salas de cine, Barber emprende un viaje desde las banales multisalas a los toscos cines porno de ciudades como Lisboa, Tallin, Berlín y Tokio, con resultados sorprendentes.

Stephen Barber es profesor de cine y medios de comunicación en el European Research Centre en Kingston University y autor de Fragments of the European City (1995), Tokyo Vertigo (2001) y Extreme Europe (2001).

Índice de contenidos:

Introducción
1. Los orígenes de la ciudad fílmica
2. El espacio urbano en el cine europeo
3. Japón: la imagen de la ciudad
4. La ciudad digital y el cine

Notas
Agradecimientos
Índice de nombres

Texto de la introducción:

‘Introducción

Desde hace más de un siglo, la afinidad entre el cine y el espacio urbano ha dado lugar a una fuerza determinante que subyace en los modos de visualización y mediación de la historia y del cuerpo humano. Este libro explora los vínculos complejos entre las imágenes fílmicas y las ciudades, haciendo especial hincapié en las culturas de cine urbano de Europa y Japón: ambos escenarios visuales, vitales e interconectados, han explorado imágenes de la ciudad contemporánea, y también han ofrecido las localizaciones en las que el celuloide ha capturado con exhaustividad los periodos de convulsión y de transformación urbana a lo largo de la historia del cine. En su interacción con la ciudad, las películas implican una multiplicidad de medios, a través de los cuales revelan elementos de formas corpóreas, arquitectónicas, históricas y sociales, a la vez que proyectan inquietudes vinculadas a la memoria, la muerte y los orígenes de la imagen que sellan de un modo crucial el cine y el espacio urbano. Este libro centra su atención en imágenes de ciudades registradas cinematográficamente en momentos de agitación y de experimentación, tanto si se trata de sus dimensiones físicas y sensoriales como de sus superficies exteriores. El libro concluye con una valoración del impacto de la cultura mediática contemporánea sobre el estatus del cine, sobre las salas cinematográficas y sobre la representación visual del momento actual en el seno de la ciudad digital.

La primera parte examina los orígenes de la ciudad fílmica, analizando las primeras obras en Europa de figuras habitualmente marginadas al calibrar la innovación de las imágenes urbanas, tales como Louis Le Prince en Inglaterra y los hermanos Skladanowsky en Alemania. La representación de cuerpos humanos enfrentados al espacio urbano y la atracción de los espectadores hacia las imágenes fílmicas fueron los elementos fundamentales de aquellos primeros experimentos de cine urbano. Los experimentos siguientes, especialmente los que realizaron cineastas como Dziga Vertov en la URSS y los surrealistas en Francia durante la segunda mitad de los años veinte, se centraron en la representación de formas urbanas yuxtapuestas a la dinámica de la percepción sensorial; el cuerpo adquirió y perdió su preeminencia como punto de intersección entre la imagen y la ciudad. Durante toda la primera mitad del siglo XX, el cine se utilizó a menudo como medio para retratar y para precipitar la revolución urbana o, por el contrario, para imponer las opresivas estructuras del poder en la ciudad. Al finalizar la II Guerra Mundial, las imágenes fílmicas de ciudades de toda Europa destruidas fueron el germen de cómo iba a ser imaginado y formulado el espacio urbano.

En la segunda parte, las convincentes plasmaciones del espacio urbano en el cine europeo después de 1945 se revelan como la exhibición cinematográfica de los cambios históricos y visuales experimentados por la ciudad, y las implicaciones de aquellos cambios en las formas perceptivas y las formas del cuerpo humano. Sobre todo, el cine se convirtió en el principal medio de la memoria visual, un medio que contenía el instrumento por el cual las huellas, a menudo corrosivas, de dicha memoria pasaron a formar parte del espacio urbano. El cine exploró los modos en que los habitantes urbanos respondían a los inmensos cambios de las tecnologías visuales, a las mutaciones arquitectónicas y al flujo desestabilizador inherente a las estructuras urbanas básicas; los cineastas comenzaron a preocuparse por el exilio de sus habitantes y por la creación de espacios periféricos dentro de la propia ciudad, espacios para la sumisión social y la oposición disidente. En las películas realizadas a partir de los años sesenta, el espacio urbano habitualmente es percibido, ya sea con nostalgia o con ferocidad, como una entidad perdida o abandonada, y la idea de Europa es la de una zona en ruinas, sometida a una desintegración interna o a una suplantación por presencias externas. Después de 1989, la saturación visual de la cultura empresarial sobre la superficie de las ciudades repercute de manera novedosa en el cine y en su capacidad para suscitar interrogantes sobre la existencia urbana y la presencia física de sus habitantes.

La tercera parte establece paralelismos entre la agitación que tiene lugar en el espacio urbano europeo durante los años de la posguerra y lo que ocurría en Japón durante la misma época. El espacio urbano en el Japón de la posguerra surge, también, de las imágenes de ciudades devastadas que configuraron su desarrollo en décadas posteriores, especialmente en la vasta reconstrucción de Tokio a partir de sectores estructurados alrededor del sexo, el trabajo y la revuelta, cada uno de los cuales fue a su vez objeto de estudio para el medio cinematográfico. La oscilación cinemática entre Europa y Japón resulta especialmente palpable cuando cineastas europeos (tales como Andréi Tarkovski y Chris Marker) realizan incursiones en aquel país, solapando sus obsesiones personales a los incandescentes paisajes urbanos de Tokio y explorando las formas y obsesiones urbanas tanto europeas como japonesas. La violencia desatada en los disturbios de Tokio a finales de los años sesenta, fielmente cartografiados y exacerbados en sus dimensiones sexuales y revolucionarias por cineastas como Toshio Matsumoto y Koji Wakamatsu, se interrelaciona con las imágenes fílmicas de los insurrectos en París durante el mayo del 68 y de otras ciudades europeas en esa época. En las convulsiones visuales de la ciudad japonesa contemporánea, densamente recorrida por imágenes fílmicas de mutaciones empresariales, desastres tecnológicos y de un incipiente desastre urbano, se puede distinguir de manera tangible la morfología de las ciudades europeas.

En la parte final del libro, se examinan los vínculos de la ciudad contemporánea con el cine y con las salas cinematográficas en proceso de desaparición; las habitualmente ina-prensibles manifestaciones de la cultura digital, articuladas mediante pantallas y superficies urbanas sobrepasadas con extremada rapidez, funcionan en una dimensión opuesta al cine y a las salas de proyección cinematográfica. En dicho contexto, lo 'digital' incluye la totalidad de los transitorios pero devoradores medios visuales de la cultura tecnológica y empresarial: forma una poderosa realidad, o irrealidad, urbana, que abarca constrictivamente la ciudad en su conjunto y cualquier tipo de percepción y de experiencia física dentro de ella, incluyendo las relaciones entre el cine y el espectador urbano. A fin de calibrar el estatus y la resistencia del cine dentro del espacio urbano, realicé un viaje a través del paisaje cinematográfico de Europa, de Tallin a Lisboa, explorando los diversos tipos de salas de cine que a menudo revelan su tensión con respecto a las fachadas de la ciudad digital que las rodea. Pude comprobar cómo la pornografía es el instrumento empleado por el medio cinematográfico para sobrevivir. La compenetración entre la cultura digital y la cultura fílmica estriba en un desajuste fundamental, cuyas contradicciones se manifiestan en cineastas que operan de modo simultáneo, si no ambivalente, con el medio digital. Todas las huellas de las imágenes urbanas pasadas y presentes están reunidas en el inagotable depósito de los archivos digitales urbanos, que revelan la fragilidad esencial de las culturas visuales y empresariales. El libro concluye analizando el tema del desajuste y de la desaparición corporal en la ciudad digital, así como sus conexiones con las formas cinematográficas del futuro.

El cine contemporáneo estadounidense supera los intereses de este libro, al igual que la excelentemente documentada historia del cine de Hollywood y la supremacía internacional de sus representaciones urbanas. Ese poder, que antaño era vibrante, muestra en la actualidad signos palpables de un irremediable agotamiento; la estructura industrial que lo dirige ha sido rebasada por un nuevo tipo de poder mediático mucho más impaciente y contrario a habitar las inertes ciudades fílmicas de la historia de Hollywood. En el escenario urbano contemporáneo, el cine constituye una presencia menguante, compuesta primordialmente por vacuos efectos digitales y por esquemas que se repiten de modo interminable, canalizados en los espacios celulares de multisalas anticinematográficas que se extienden a través de Europa en innumerables complejos suburbanos. La volátil cultura contemporánea en Japón y las complejas transformaciones históricas de Europa proporcionan, en la actualidad y de muchas maneras, revelaciones enormemente significativas sobre la dinámica vital de los espacios urbano y cinematográfico.’

Copyright del texto: Stephen Barber
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

También le puede interesar